Nuestra historia
Una familia tica, un pedazo de tierra y muchas matas de banano
Magic Place es nuestro y lo administramos nosotros, no una empresa de gestión. Conocemos el pueblo, siempre estamos disponibles y somos quienes responden sus mensajes.

Construimos el lugar donde nosotros querríamos quedarnos
Somos Marianne y Rob. Marianne venía de San José y Rob de Carolina del Norte, y hace 25 años los dos nos vinimos a este rincón de la península de Nicoya y nunca nos fuimos.
Magic Place se construyó despacio y a mano, con nuestras dos hijas creciendo en medio de todo: ayudando a sembrar el jardín, ayudando a pintar los estudios, ayudando a recibir a los primeros huéspedes que se quedaron aquí. Cuando empezamos teníamos una prueba sencilla para cada decisión: ¿estaríamos contentos quedándonos aquí un mes?
Por eso los estudios terminaron con escritorios de verdad y cocinas completas, en vez de solo una cama y una refri pequeña. Por eso el wifi es de fibra óptica y la piscina es de agua salada y no de cloro. Y por eso son siete estudios y no treinta: lo suficientemente pequeño como para seguir sabiéndonos el nombre de todos.

Marianne lleva el día a día
Marianne se encarga del día a día y siempre está disponible. Si se cae el wifi, si necesita un médico, si quiere saber dónde comer un martes por la noche o cuál ola le sirve a un principiante: solo pregunte.
Muchos de nuestros huéspedes se quedan meses, y bastantes vuelven al año siguiente. Esa es la parte de la que estamos más orgullosos.

Rob cocina y lee el mar
Rob es el esposo de Marianne y copropietario de Magic Place. Es chef vegano y surfista, así que entre la cocina y el agua suele ser el que le dice a qué ola meterse esa mañana y dónde comer después.
Paz · Amor · Alegría
Paz
Una propiedad tranquila, un jardín tranquilo y vecinos que se cuidan entre sí.
Amor
Construido y atendido por una sola familia, con el cuidado que eso implica. Usted es un huésped, no un número de reserva.
Alegría
Fruta de los árboles, la piscina al mediodía y la playa a cinco minutos calle abajo.
Viva la magia. Siéntase como en casa.


